Ghost Face es el antagonista de la franquicia Scream. A diferencia de otros asesinos de terror, no es un ser sobrenatural sino personas reales que adoptan la identidad. La máscara está basada en el cuadro "El Grito" de Edvard Munch. Los asesinos suelen ser motivados por venganza, fama o para recrear los crímenes originales. Su modus operandi incluye llamadas telefónicas perturbadoras y conocimiento obsesivo de películas de terror.